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LABERINTOS (CAP. 5)

Hoy he leído algo muy interesante, en un artículo de Elena Manzanares ‘En la mente de un pederasta’ de cuatro.com.
https://www.google.com/amp/s/www.cuatro.com/cuatroaldia/sociedad/pederastia-pedofilia-abuso_sexual_a_menores_0_2191350358.html%3famp=true
Elena entrevista a la psicóloga Victoria Noguerol, especialista en abuso sexual infantil, y al psiquiatra y catedrático José Luis Carrasco, especialista en trastornos de la personalidad; ellos nos hablan de que hay más casos de pederastas hombres que mujeres; según su estudio se debe a que por un lado al hombre le es más difícil que a la mujer controlar el impulso sexual por la testosterona y por otro lado nos explican que el hombre tiende más a externalizar sus emociones y la mujer a internalizarlas, y que en casos de niños abusados sexualmente la mujer tiende más a agredirse a sí misma que no a cometer el mismo abuso del que fue víctima.

Con esto entiendo más todo lo que he vivido. Te comenté que creo en el plan de mi alma y sigo creyéndolo, pero puedo ver con claridad ese mecanismo automático de autoabuso del que hablan los expertos al coincidir mi ‘despertar’ espiritual con mi momento interno para mirar a la cara a mi trauma. Mi autoabuso unido a mi espiritualidad se enfocó en querer salvar a todos los niños de cualquier trauma.

Por otro lado, al tener mi sistema de apegos destruido y mi ‘locus de control’ revertido, siendo de las que ven a todos como buenos en lugar de como malos sobre todo de la mano de esa espiritualidad, también puedo entender las semirelaciones tóxicas en las que me metí, los vi a todos como pobres niños heridos, porque todos y cada uno de ellos vivió un trauma infantil. Lo cierto es que siempre intuí que eran relaciones temporales, por eso nunca fueron formales; sentí que serían enriquecedoras pero también que sufriría y aún así decidí vivirlas, en ese momento las sentí necesarias para mi crecimiento, ahora que he crecido ya no quiero vivir nada que sienta que me llevará a sufrir.
Todo ello fue lo que retraumatizó una y otra vez mi experiencia infantil y me sumió en un caos ordenado, me sentí abusada por esos chicos en una parte de mi, en esa parte más terrena y egoica que luego proyectó en mi alma culpándola porque de algún modo me sentí empujada por ella, esa parte es la que lo sintió como una violación; ahora se que simplemente era una repetición de mi trauma infantil no resuelto.

Se que todo esto también me ha alejado de posibles buenas relaciones, según el doctor es otra de las consecuencias de la destrucción del sistema de apegos y del radar innato en nosotros, porque todo lo vivido me hizo pasar de confiar en todos, como te he dicho, a desconfiar de todos al final, cosa que según el doctor es absolutamente normal en estos casos.

Hay algo muy positivo que rescató de todo esto, haberlo vivido siendo totalmente consciente me ha ayudado a obtener un grandioso aprendizaje del cual estoy muy agradecida aunque no haya sido nada fácil salir del laberinto.
Que locura todo ¿verdad? ¿Como no voy a tener estrés postraumático? jeje.

José María Doria en el reto de los 144 días, nos cuestiona algo que tiene que ver con todo esto y con lo que siento que es el plan de mi alma.
«La vida tiene mucho de teatro. Nuestro yo representa variados papeles que hemos ido forjando a base de lo que mejor le funciona a nuestro ego. Lo curioso es que llegamos a creernos ser la máscara que repetimos, con lo que olvidamos el hecho de que podemos dar un ‘paso atrás’ y reconocernos ser algo más grande que trasciende e incluye a dicho disfraz. Hoy el Gran Juego te propone reconocer y nombrar tu personaje más anclado y que mejor representas en el curso de tu vivir. Descubrirlo y jugar con él de manera consciente puede ser muy divertido y enriquecedor.»
Esto le dije: «Mi papel es el de una niña herida que un día tiene un ‘despertar’ y dedica su vida a investigar y escribir sobre los laberintos de la mente, el corazón y el alma para sanar su dolor, autoliberarse y escalar al ‘cero’ para renacer y ayudar a todos los niños heridos.«

Foto de Altaf Shah en Pexels

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