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¿QUÉ MÁS ESCONDE MI SOMBRA? (CAP. 14)

Sigo observando la zona más oscura en mi interior ¿Qué no veo? ¿qué más hay escondido en la sombra?

Carmen nos propuso un ejercicio en ‘Nuestro Camino Interior’ que ya había hecho el año pasado y que consistía en reconciliarme con las personas con las que sentía alguna fricción porque desde hace años no estoy mal con nadie realmente. Fue una bonita experiencia, les escribí con cierto miedo a su reacción pero todos me respondieron con agrado.
Este año estoy dando una vuelta de tuerca a mi sentir; ayer me di cuenta de que aunque ya no había nadie con quien tuviese fricción, sí había ciertas incomodidades con algunas personas de mi infancia y adolescencia sin sentido aparente, estoy bien con dichas personas y no sentía que hubiese nada que perdonar, pero al observar vi que sí había dolor y que vivía en esa sombra; mi dolor estaba muy escondido pero lo contemplé, lo integré, trabajé el perdón y desapareció la incomodidad. A veces hay enfados que se cronifican y se normalizan y nos cuesta verlos pero están ahí fundidos con nuestra personalidad; incluso hay enfados escondidos que ni sabemos qué existen, yo estaba enfadada con una amiga que intentó suicidarse y nunca lo sentí, porque con la preocupación por ella y con el shock tan traumático del momento no pude verlo hasta ayer, además que jamás se me hubiese ocurrido pensar en poder estar enfadada en un caso así, pero sí había un enfado inconsciente, ahora entiendo más que nunca porque cuando alguien está sufriendo siempre siento miedo de que se quite la vida; así que aunque a veces haya incomodidades en nosotros que parezcan algo sin importancia, porque ni nos damos cuenta siquiera, sí la tienen porque ese dolor al no estar resuelto se repite influyendo en nuestras relaciones presentes.

Hoy también me he dado cuenta de otra cosa escondida tras la sombra. Noa siempre que llega a casa no pone a cargar el móvil y  yo se lo pongo porque sino al día siguiente no tiene batería, pero me da rabia que no lo haga ella y más siendo sus cosas. Hoy le he prestado más atención a mi rabia y he podido observar que lo que me duele es que no ponga de su parte, que viva confiada en que yo lo haré, y he descubierto que eso siempre me ha dolido en mis relaciones, así que me lo he dejado sentir y he encontrado el dolor raíz, provenía de mi primer novio, así que he integrado muchas cosas que no sabía que aún tenía guardadas porque yo ya había trabajado esa relación; había mucho orgullo, sentimiento de abandono, decepción y culpa ocultas en esa fría sombra.

En los sentimientos también hay pequeños detalles que están escondidos y sí importan y mucho, gracias por ayudarme a verlos Carmen.

Hay sincronicidades que me parecen absolutamente mágicas y que siempre digo que por mucho que crea en la magia de la vida no dejan de sorprenderme. Hoy José María Doria nos ha propuesto esto en el reto de hoy:

«En situaciones emocionales ‘movidas’ como las que rondan los finales de año, no es raro que afloren partes de nosotros que hacen presentes dolores arcaicos o incluso recientes que hablan de abandono, desamparo o soledad. El caso es que detrás de estos movimientos late deconstrucción de lo viejo y nacimiento de lo nuevo. Y esto a veces duele y se disfraza de incertidumbre y carencia. Puede decirse que casi todas las crisis son de transformación. Hoy la propuesta creativa va de mirarse y mirar alrededor por sí reconocemos estas emociones y propiciamos dejarnos encontrar por lo que realmente alivie tales estados.»

Abrazando la magia y diciendo adiós a las incomodidades más ocultas…

Foto de Aidan Roof en Pexels

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