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INTERDEPENDENCIA (CAP. 22)

Hoy he leído el post de un amigo de Facebook que hablaba sobre la dependencia y sobre el esfuerzo que ponemos a veces para que las relaciones funcionen dando por hecho que solo nosotros ponemos de nuestra parte.

Anteayer mi amigo y coach Daniel Eliezer González me habló de la interdependencia, y ayer y hoy he estado indagando y descubriendo cosas sobre el tema en varios artículos y haciendo muchas reflexiones al respecto. https://instagram.com/dani.e.coach?igshid=YmMyMTA2M2Y=

¿Qué es la interdependencia positiva y negativa?
Positiva: Las acciones de los individuos promueven el logro de metas comunes. Negativa: Las acciones de los individuos obstruyen el logro de las metas de los otros. (Fuente: allegroedu.cl)
https://allegroedu.cl/1133-2/

Relaciones simbióticas o parasitarias.
No siempre es fácil cooperar. Además de un buen arranque, con un cúmulo de buenas intenciones y aspiraciones, lo que hacemos en el proceso afianza (relaciones simbióticas de ganar-ganar o relaciones de interdependencia) o consume (relaciones parasitarias no equilibradas desde la dependencia) el espíritu con el que esa colaboración surgió. (Fuente: oazcoachingparaelcambio.com)
https://www.oazcoachingparaelcambio.com/interdependencia/

Le he puesto un comentario a mi amigo en respuesta a su post:
«Tu escrito me recuerda a unas notas que he escrito esta mañana sobre la interdependencia que me han ayudado a comprender las relaciones que he vivido y porqué a pesar de haber sanado mis heridas de la niñez y la adolescencia no podía soltarlas del todo aunque solo fuese en mi sentir; necesitaba ser consciente de mi mecanismo inconsciente de interdependencia negativa para poder soltarlas definitivamente. Te lo envío por si te resuena algo, un fuerte abrazo.
‘Si no te sientes visto de niño, no te sientes deseado de adulto.
Si no te sientes querido, que es sentirte escuchado y comprendido, de adulto tampoco lo harás.
Si no te sientes valorado, útil, capaz de niño, más de lo mismo, de adulto te sientes pequeño, inferior, no válido, no suficiente ni siquiera para caminar tu propia vida.
Si de base tienes carencia en cualquiera de estos tres pilares, de adulto buscarás llenarte de todo ello fuera, con los demás, creando relaciones de interdependencia negativa, porque la otra persona también tendrá carencias aunque no sean las mismas; atraemos por polaridad y por compensación.
Si además te sentiste abandonado, eso refuerza la interdependencia negativa, porque aunque haya cosas que duelan en esa relación, querrás que esa persona se quede, para no perder aquello que sentiste haber recuperado, a pesar del sufrimiento, porque en una parte crees que solo lo sentirás en tí si esa persona sigue ahí y posiblemente a ella le pasará lo mismo.
Es importante poder soltar esas relaciones a su justo tiempo si no funcionan, porque a veces a la larga pueden volverse tóxicas; aunque por supuesto si ambos crecen al tiempo, cada uno se hace responsable de sí mismo y de sus heridas, no proyectan culpas en el otro, y son recíprocas pueden funcionar de forma sana; y si terminan, también es importante agradecer lo que aportaron a tu sanación y crecimiento y nutrirte de tu amor propio, de la suficiente confianza de que eres visto y deseado porque tú te ves, de que eres amado porque tú te escuchas y te comprendes, y de que eres suficiente porque te valoras a tí mismo; sin miedo a soltarlas, sin temor a no encontrar lo que te llenaba de ellas de nuevo en otra persona porque ya no necesitas que tú plenitud venga de fuera, ya que esos tres pilares están integrados en tí.'»

En mis divagaciones he seguido reflexionando más cosas. Dando una vuelta de tuerca, he visto que si esa persona te refleja una herida de traición, de humillación, de abuso o de cualquier otra herida traumática que también esté latente, a la larga te puede despertar un deseo de venganza y ahí todo será aún más tóxico y dañino para ambos y sí, también para tí mismo, porque aunque solo sea en el sentir, tener ese sentimiento de venganza es de lo más incómodo, desagradable y negativo.

Con esto veo y entiendo porqué cuando he estado con un chico se ha creado cierta dependencia, conmigo se sienten vistos, amados y valorados siempre, y quieren que siga ahí por siempre aunque no me puedan dar todo lo que yo necesito en una relación sana; en mi caso me he sentido valorada y deseada por la mayoría, pero no amada y por eso termino marchándome.

Ser consciente de todo esto me ayuda a ver de entrada si estoy buscando algo en una relación y posiblemente ver también donde no se van a cubrir mis expectativas y así poder evitar relaciones que mañana puedan volverse tóxicas porque ya lo veo desde el inicio; también me ayuda a ver dónde tengo que trabajar más interiormente, a observar dónde poner foco para salir de esa interdependencia negativa; y si en algún momento me apetece vivir una relación aunque existan dependencias, si lo siento en el corazón, porque hay etapas donde crecemos en soledad y otras en interacción con los demás, me ayuda a no tener expectativas donde veo que la relación puede estar coja, dejando así de proyectar culpas en el otro y sabiendo que será una relación temporal que me puede ayudar a crecer o que simplemente me apetece disfrutar en aquellos aspectos que para mí son positivos, dejando también de sentirme decepcionada porque ya no tengo el foco puesto en encontrarme en el otro sino en disfrutar y crecer junto a él.

Yo he vivido así mis relaciones conscientes, pero al no ser consciente de todo esto, valga la redundancia, una parte de mí, que sí se ha sentido decepcionada y frustrada, no ha podido entender que quisiese vivirlas, porque solo se centraba en lo que faltaba en ellas, no en lo que me aportaban, y eso es lo que me ha llevado al sufrimiento, al agotamiento y al resentimiento hacia mí misma, hacia mi propia alma y en muchos momentos hacia los demás y hacia la vida.
Ahora desde la comprensión de esa parte que habitaba en mi sombra por no entender, estoy trabajando el perdón y la compasión.

Resumiendo veo que una relación sana y positiva es aquella donde tú te ves a tí mismo, te amas y te valoras y el otro también se ve, se ama y se valora; una relación donde ninguno busca nada en el otro porque no siente que nada le falte, simplemente se siente bien compartiendo con el otro la felicidad interna de ambos. Esto lo he escuchado muchas veces, lo he dicho porque lo pensaba, porque lo sabía en lo más profundo de mí, pero hoy puedo verlo con mucha más claridad, hoy puedo sentirlo.

Muchísimas gracias Dani por tu gran aporte.

Foto de Sora Shimazaki en Pexels

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