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ESTOS DÍAS… (CAP. 26)

Estos días no están siendo nada fáciles, personas que quieren amar, siendo basureadas por personas inestables sin empatía; personas que llevan años trabajando su salud mental, tanto en sí mismos, como con profesionales del tema, llegando a extremos de locura y desaliento; personas pacíficas reaccionando con histerias surrealistas; personas buenas que de repente se sienten malvadas; otras duales envueltas en polaridad; otras que responden desde tres lugares distintos según su momento, porque su pensar, sentir y hacer no tiene coherencia alguna; otros obsesionados con el sexo hasta decir basta sin importarles nadie más que ellos mismos y sus deseos; otros que han dado todo de sí mismos y se silencian porque ya no tiene más por dar… ¿donde vamos a parar? ¿donde están los límites del ser humano? ¿cuando vamos a abrir verdaderamente los ojos?

Estos días no están siendo nada fáciles, la densidad, la oscuridad y la sombra se abren camino apresuradamente y las lunas llenas cada vez nos conectan más con los lobos internos. ¿Donde vamos a parar si ni siquiera paramos para ver qué está sucediendo? ¿donde están los límites de nuestro estrés cuando se ha vuelto crónico y ni siquiera nos damos cuenta? ¿cuando vamos a abrir verdaderamente los ojos y a mirar hacia dentro para crecer hacia fuera?

Son tiempos acelerados e intensos llenos de oportunidad de cambio y mejora, tiempos de dejar de adaptarnos y sobrevivir para evolucionar de verdad integrando el nuevo ser que quiere nacer en cada uno de nosotros.

Estos días no están siendo nada fáciles y se me parte el alma con todo lo que estoy viendo, aún así doy gracias a la vida por el regalo de vivirla desde una mirada que tal vez esté equivocada, pero que me ayuda día a día a soltar lo innecesario sin perder el amor de mi corazón enamorado de ella.

«Y caminas, y te das cuenta que si te paras a escuchar, la vida es mágica, y te das cuenta que la varita está en tus manos, y que no hay trucos solo intenciones y esa es tu dirección, tu sentido, y te das cuenta que la mejores intenciones las creas cuando puedes pensar, cuando puedes sentir, cuando te sabes desde lo más profundo de tu alma, allí donde el faro es tu corazón y tu carta de presentación es tu sonrisa, porque en esas intenciones siempre existe un nosotros.»

Foto de Daniel Reche en Pexels

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