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UNA VENTANA AL ALMA (CAP. 27)

«Y con la inestimable compañía de la música, de la nostalgia y de la melancolía se limpian viejos resquicios que empañan el brillo de un alma que tiene ganas de cantar, personas, situaciones vividas, pasan por delante de la pantalla de la mente dejando lo mejor de sí mismas y enviando fuera de mí todo aquello que no merece ser recordado, lo hermoso permanece siempre, el corazón lo abraza con todas las fuerzas de aquel que ama, es lo único que importa en su corta pero inmensa existencia, nuevos horizontes se visualizan en la imaginación creando un nuevo mañana, tan incierto como sorprendente, hoy hay mucho espacio en mi Ser para ser rellenado de tantas cosas… Ayer le decía a Lucas que nos enseñaron todo lo que ayer sentí, a exigirnos, a juzgarnos, a reprimirnos… todo aquello que me llevó al vacío de mí misma, pero que nadie nos enseñó a amar el disfrute sin sentir culpa ó juicio, un disfrute tantas veces asociado a la vagancia, como le dije a él: vago es el que vaga entre sus propios fantasmas sin la menor intención de cambiar aquello que le ahoga… necesitamos un cambio de idea, un cambio de perspectiva, unas gafas nuevas, como siempre digo, en las que el goce sea lo primordial de la vida, una nueva visión en la que el trabajo también sea disfrute, en la que las cosas de nuestra vida no sean impuestas sino sentidas, y todo lo que hagamos sea lo que sea nos haga sentir realizados, nos haga sentir vivos, pensamientos positivos en los que la libertad sea prioritaria para todos los seres humanos, tiempos en los que la risa, el abrazo, los besos y las palabras tiernas sean la única medicina, en los que la impaciencia sea innecesaria porque todos estemos al día con quienes somos y podamos respirar aire no ansía; tiempos nuevos en los que las vibraciones que emitamos al Universo no sean vibraciones de miedo sino de amor para que así el Universo pueda cantar con nosotros al unísono y en sintonía, esta deseando hacerlo, nos está esperando a todos y cada uno de nosotros ¿Cantamos?»

«Creo que tengo que escribir, sí, estoy casi convencida de ello, hoy no he parado de hablar como un papagayo hasta dolerme el pecho y faltarme el aire jeje… El caso es que no se ni lo que tengo que decir, hay algo que me estalla dentro y no tengo ni idea de que es, así que como siempre hacía, he cogido papel y boli y aquí estoy… Silencio, que no vacío, plenitud en el alma que se llena de él, esto es bonito… como bonito es que alguien que te parece bonito te mire bonito, se lo que es, nadie debería perdérselo en esta vida, ojos brillantes que no dicen nada y a la vez dicen cosas que solo el corazón y el alma entienden, sin que quizás las personas lo sepan jamás, pero que llenan espacios de infinita eternidad. Silencio, algo tan grande que puede dar vértigo, pero que si lo sientes de verdad abraza. Uff ahora me doy cuenta de cuanto echaba de menos escribir… Que bueno es estar en tí silencio, dentro de tí, envolviéndome en tu calma. Ahora el tic tac de un reloj… siento que me devuelve de nuevo a mi niñez y a la felicidad de aquella etapa de mi vida, algo que solo recordaba vagamente, que bonitas sensaciones me traes silencio, gracias, recordar esto es muy muy bonito. Ahora música, bendita música… Bonito, bonita la vida cuando puedes escucharla, cuando puedes saborearla, cuando puedes acariciarla sin ruido… muy bonita.»

Estos escritos pertenecen a ‘Una ventana al alma’, un libro que escribí hace diez años y guardo con mucho cariño en un cajón.

Foto de Felipe Cespedes en Pexels

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