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SIEMPRE EN MIS LATIDOS (CAP. 1)

Dobló mi pequeña mantita, ese gesto se quedará por siempre en mi retina aunque nuestro encuentro haya sido fugaz, lo fugaz no está reñido con lo eterno.

Dos mundos tan distintos el tuyo y el mío y a la vez tan cercanos al estar juntos, es lo que tienen las conexiones mágicas.

Gracias por dar mucho más de lo recibido, gracias por tu intención, no podía haber ninguna mejor, gracias por los pequeños grandes momentos vividos, gracias por abrigarme el corazón como nadie jamás lo hizo.

Dobló mi mantita y quitó las arrugas de mi cuerpo, de mi corazón y de mi alma, jamás olvidaré nuestro coincidir en esta vida, se que sin tí seguir hubiese sido imposible, necesitaba tus besos, tu piel, tu abrazo y tu abrigo.

Gracias por tu deseo y tus ganas, gracias por ayudarme a ver más allá del espejo y de la ropa que vestimos, gracias por tu valentía, tu coraje y tu pasión, tu espíritu guerrero vive en tí y ahora vivirá junto al mío por toda la eternidad.

Dobló mi pequeña mantita y aunque ahora lo añore, aunque hoy llore de tristeza, también lloro de alegría porque su recuerdo siempre dibujará una sonrisa en mi rostro, porque mi querido y victorioso alpinista… siempre vivirás en mis latidos.

Foto de Olga Jiménez García

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