UNA LOCA FELIZ

DIA 8

Con lágrimas en los ojos escuchando We are the world, épica reunión de los grandes del pop escrita por Michael Jackson y Lionel Richie y producida por Quincy Jones, uno de los temas favoritos de Gloria, lleno de amor, conciencia y consciencia. Siempre me emociona escuchar todos esos corazones en la voz de cada uno de ellos. Para mi ellos dieron un gran paso hacia lo verdaderamente humano hace casi 35 años ya, estamos en ello no? seguimos dando pasos.

Gloria había tomado total responsabilidad respecto a su problema de salud y había empezado a anotar cualquier cosa que produjese cambios en su abdomen, no se conformaba con lo que le dijo el médico: Si, parece que está inflamado, si sigues así en unos meses te hago un volante para digestivo. Ella valoraba la medicina desde todos los campos, pero no quería quedarse ahí esperando a ver que pasaba.

Se dio cuenta de que ya no eran los alimentos los que abultaban su abdomen, eran sus emociones, ya no tenía filtro, sentía rabia, frustración, culpa, impotencia e impaciencia, y pasaba de parecer estar de siete meses a diez. Se inflaba como un globo en cuestión de segundos, es como si fuese intolerante a todas ellas. Un día pensó: Quizás no me caben más.

Hoy día lo entiende, en su crecimiento, en su despertar, en su nuevo yo, se mimó de tal manera a sí misma, se sobreprotegió tanto, que perdió su tolerancia a todas ellas, sabía que el mundo no era de color rosa, pero sentirse estancada durante años y años, y esa fase oscura, hicieron que no aceptase lo que vivía.

Había mejorado en cuanto a dolor y sus digestiones eran menos pesadas, el Biomagnetismo la ayudó, y lo valoraba mucho, Uno de los imanes le hizo reflejo en el piloro, en él está la puerta del duodeno y estuvo leyendo que si no funcionaba bien, dejaba entrar antes de hora el alimento y eso dificultaba todo el proceso digestivo. Pensó que lo había estropeado con todas esas relaciones tóxicas que dejó entrar en su vida, estaba segura de ello, no podía digerir muchas de las cosas que vivía con aquellos chicos. Las cosas habían cambiado, ya no quería vivir nada más elegido que supiese que también iba a doler, así que quizás por eso había podido reparar esa puerta en su estómago.

El cambio en el sentir no iba a ser fácil, ella lo sabía, como también sabía que con intención y constancia era posible. Estaba trabajando el optimismo, la negatividad instalada en ella pesaba demasiado, incluso hizo un test que encontró el día que buscó información sobre la psicopatía. En cierto modo tenía miedo al hacerlo pero se sintió aliviada al saber que solo era una persona un tanto amargada y quemada por momentos. También empezó a hacer un ejercicio muy bonito y positivo, escribir cada día en un papel algo que le hubiese hecho sentirse feliz, la idea era meter todas las notas en un bote durante un año y luego leerlas. Estaba empeñada en recuperar su autoestima y se dispuso a hacer lo que fuese necesario.

Volvió a cantar en el Sing, había conocido a un chico argentino que le parecía muy especial, solo habían cruzado con él cuatro palabras sobre las canciones, pero le despertaba mucha ternura, cuando lo miraba le llegaba al corazón y al alma. Era un chico absolutamente inexpresivo, todo lo contrario a ella, pero cantar le ayudaba a mejorar, ella lo veía. Aquel día cantaron In the end de Linkin Park, nunca había cantado rap pero le gustaba y al final le encantó hacerlo. Con Hernán se lo pasaba genial cantando temas de Disney, algunas eran una combinación con partes habladas y ahí disfrutaba como una niña, cuando las escuchaba y cerraba los ojos, le parecía estar en el cine, estaba contenta de cómo quedaban la mayoría, él lo hacía muy muy bien, incluso le dijo que ya estaba tardando en trabajar en Disney, era un crack.

Era Julio y sintió mucha envidia por las personas que se iban de vacaciones, le hubiese encantado irse con Noa, pero no podía. Le preocupaba sentir envidia por varias cosas en los últimos tiempos, y sabía que era parte del proceso de su autoestima pérdida, pero no podía evitarlo, y sabía que no debía quejarse, pero eran muchos años deseando cosas que no llegaban nunca.

“Dicen que no debemos desear, que el deseo es la desconfianza de saber que lo tenemos todo, y desde la desconfianza no pueden manifestarse las cosas, pero yo, al menos de momento, no se cómo se hace, aunque tengo que reconocer que la vida me ha traído experiencias que deseaba vivir, y que aunque no hayan sido exactamente como las deseaba, ni en el momento que las deseaba, en muchas cosas han superado mis deseos, así que seguiré confiando, pero es verdad que hay momentos en los que ya no se ni que hacer para que las cosas mejoren. También dicen que no hay que hacer nada, pero tampoco sé cómo se hace eso de no hacer nada jeje. No sé porque me pongo triste, pero no puedo evitarlo, veo que a mucha gente que conozco le cambian las cosas a mejor, y me alegro mucho por ellos, pero que yo no pueda conseguir nada, me hacer sentirme fatal, no se que hago tan mal”

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