BITÁCORA

14/01/2021 SIEMPRE EN MI CORAZÓN

Hace unos años recogí un vencejo volandero que se había caído del nido, me dijeron que se moriría, pero lo alimenté como pude, porque no se dejaba, le di flores de Bach y le hice prácticas de vuelo durante unos dias y se salvó. Lo dejaba siempre en una caja abierta en el balcón. Un día no estaba y me preocupé, rogaba y deseaba que estuviese bien, y mi querido vencejo no me lo dijo pero sí lo que hizo, al dia siguiente aterrizó en el salón entrando por el mismo balcón donde estaba siempre, esta vez abría la boca de par en par para que le diese de comer. Me alegró tanto que viniese a despedirse y a decirme de alguna manera que estaría bien…

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