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LO QUE HABITA EN MI (CAP. 9)

Aceptar que aquel hombre quería hacerme daño siendo totalmente consciente, aceptar su crueldad, fue el primer paso, aún se me encoge el estómago al escribirlo, todavía me cuesta digerirlo.

Ahora se que el corazón de aquella niña prefirió congelar su maldad y ver que aquel hombre cariñoso y amable no era el malo de la película sino que ella era defectuosa. Su crueldad destruyó mi ‘locus de control’ sin duda.

Javier Herrera es un genio que une la fotografía y la psicología para sacar a través de la belleza que sus ojos ven en ti, también lo más oscuro que habita en ti.
https://instagram.com/jmad.photo?utm_medium=copy_link
El domingo me apunté a la gran aventura que viví ayer de la mano de Javi, no me dio tiempo ni a pensarlo pero tampoco había nada que pensar, cuando vi su publicación supe de inmediato que si estaba a tiempo, porque tal vez ya se habían apuntado otras mujeres, esa experiencia era para mi; el entusiasmo y la alegría recorrieron mi cuerpo al ver su publicación pidiendo modelos; su vídeo era un SÍ con mayúsculas, así que con una mezcla de emociones, porque cuando él me dijo que quedábamos en dos días también sentí miedo y vergüenza, me lancé de cabeza.

Mi mayor descubrimiento fue que esa crueldad que congelé, que no había querido o no pude ver porque era muy pequeña, seguía ahí, se había quedado conmigo; ese veneno llevaba en mi cuerpo 46 años, pero ayer Javi me prestó sus ojos y le vi la cara, ya era hora.

Shivagam siempre dice que cuando sentimos odio, sea hacia otro o hacia nosotros mismos, no es realmente ‘odio hacia’, ese hacia es solo una proyección;  ayer nada más salir de la sesión, en el camino de vuelta a casa, vi una nueva clase acerca del odio que curiosamente aún no había visto y me enfoqué en esa crueldad. Shivagam nos explica que lo que realmente sucede no es que odiemos nada ni a nadie, simplemente es que hay odio en nuestro interior, no es: te odio o me odio, es: siento odio, en mi caso llevado a la crueldad; y que esa crueldad que no quise o no podía sentir en mi infancia es una decepción en el fondo, así que respiré esa decepción, la sentí, la integré y puse perdón para liberarla junto a la crueldad definitivamente. Gracias Maestro, esa clase tenía que verla justo ayer, estoy segura.
https://youtu.be/IhYQX4K_U9Q

¿Qué como le vi la cara?
Ya te dije que conmigo soy la persona más superficial que existe, ya te dije que me costaba mirarme al espejo, de eso era totalmente consciente.
Estos últimos años he trabajado con mi diálogo interno y ya no me trato mal, pero respecto a mi físico seguía siendo muy dura conmigo misma.
También he trabajado el autosabotaje, pero seguía siendo cruel inevitablemente.
Ayer me permití que todo ese sentir fluyese en las cuatro horas y media que duró la sesión, no reprimí nada de lo que iba sintiendo, iba diciendo en voz alta lo horrible que me veía, el asco que me daba, incluso algo que sentí en un momento y que siento tristeza al recordar, que de lo fea que me veía y de la repulsa que sentía me hubiese tirado por la ventana… La verdad es que era algo totalmente irracional, era un sinsentido que sin duda me demuestra que lo que no se saca, sea con terapia o siendo cruel con los demás, se revierte como explica el Dr. Piñuel.
He soltado muchas cosas durante muchos años pero ayer solté la espina que más dolía; pude ver y sentir una crueldad con saña hacia mi misma y lloré por ello; en un ejercicio fotográfico frente al espejo sentí pena por esa mujer que no podía verse bonita porque su propia crueldad pesaba más que ella misma, que yo misma… ese era el verdadero contenido de mis kilos de más.

Javi me dijo antes de irme que no creía que mi problema fuese con mi físico, que era psicológico pero no relacionado con él, aunque sí me producía una distorsión al mirarme; al salir y subirme al coche pensando que quizás estaba buscando donde no era lo vi claro.

Javi, gracias por prestarme tus ojos llenos de verdad, esos ojos que ven lo que habita en lo más profundo de nosotras, esos ojos llenos de alma que han liberado mi corazón herido y han rescatado mi capacidad de ver la belleza de mi sonrisa.

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