Estos últimos días he descubierto algo profundo en mi cuerpo, una observación consciente que atraviesa mis tejidos y mi sistema linfático.
Todo comenzó con un sueño en el que me sentí al límite, al borde del abismo. A raíz de él repasé mis amores, uno a uno, lo que sentí y lo que esperé; me di cuenta de cómo mi necesidad de vínculo afectivo había creado un patrón repetitivo. Cada vez que con un amor pensaba ‘este es’, se generaba una tensión en mis fascias, como si mi cuerpo dijera “Sujétalo, no lo dejes ir”. Esa tensión no desaparecía con el tiempo, se mantenía balanceándome de un amor importante a otro, incluso desde el recuerdo. Antes no lo entendía, ahora sí, veo que era porque esa necesidad de vínculo afectivo también estaba impresa en mis tejidos.
He observado también otras cosas, como mi tendencia a revisar todo lo vivido de forma crónica por miedo a equivocarme y a perder vínculos. Soy consciente de que cualquier tensión cronificada en el cuerpo, por cualquier motivo, contrae y presiona automáticamente los tejidos, y permitir que se libere es darle al sistema la oportunidad de fluir y restaurarse desde dentro.
Estas tensiones repetitivas, aprietan la red linfática y limitan su flujo, haciendo que el cuerpo retenga líquido y se inflame. Esto está confirmado por la ciencia (Schleip et al., 2012; Standring, 2021). Hoy también empiezo a entender más mi hipertensión…
Mientras observo y permito, siento cómo cada emoción anclada en mis tejidos encuentra espacio para fluir. La tensión se suaviza, el líquido comienza a moverse, y ya no necesito sostener más de lo que puedo sostenerme a mí misma; mi sistema linfático finalmente puede drenar con fluidez, liberando lo que había quedado retenido y acompañando la liberación emocional.
Hoy mi amor propio se siente como un río cálido que recorre todo mi ser y me reconozco en todas mis versiones, la que amó desde la expectativa, la que se aferró por miedo a perder, la que buscó seguridad fuera y la que hoy elige soltarse desde dentro.
Hoy celebro mi descubrimiento gracias a la sabiduría de mi cuerpo. Hoy soy consciente de cómo sostenerme sin aferrarme ni tensionarme. Hoy suelto y no pierdo, gano espacio en mí…
Foto de Pixabay
FILOSOFÍA EXPERIENCIAL INTEGRAL
Conciencia y consciencia
Fisionaturopatía y Fisioestética
Terapia holística ‘Análisis Quantum’
Terapeuta, Profesora y Coach de Integración Emocional
Investigadora y Escritora del Ser Integral