Skip links

EXPRESIÓN (CAP. 12)

Ayer mi sistema nervioso volvió a ponerse en modo alerta y no lo entendía, me sentía nerviosa e inquieta sin motivo aparente. Pero me he despertado a las 3 de la madrugada y he visto el porqué con mucha claridad.

Aún no había podido ir a bailar, por las fiestas, y notaba en mí la falta de movimiento, pero hoy he visto algo más, he observado que tenía energía retenida en el cuerpo.

Estos días también me sentía cansada por todo lo vivido, pero tumbarme no me quitaba el agotamiento, y hoy me he dado cuenta de que no necesitaba reposar, sino liberar la energía de activación que permanecía dentro de mi cuerpo; esta energía era el nerviosismo que se manifestó ayer y que me mantenía acelerada a pesar del cansancio, ahora lo entiendo totalmente. Una energía que se activó corporalmente por la sobrecarga acumulada y que como no se pudo completar con acción física, se quedó guardada. La inquietud era una señal de que mi cuerpo necesitaba moverse para regularse, aunque yo no sabía verlo así.

Ahora soy consciente de que no necesitaba descansar, mi cuerpo necesitaba expresión.

A diferencia de cuando era niña, sé que ahora ya no necesito congelarme, como explica Levine; hoy por hoy puedo sentir la activación, reconocerla y permitir que la energía se libere de manera consciente y segura. Tampoco necesito luchar ni huir literalmente, que es lo que sucede cuando el cuerpo se prepara para la acción al ponerse en modo supervivencia, pero ya no estoy ahí. Me doy cuenta de que puedo moverme suavemente, estirarme, sacudirme, acompañar mi respiración con acción, o incluso imaginarme bailando, y cada gesto consciente, relacionado con movimiento, disminuye la presión interna y ayuda a que mi sistema nervioso vuelva a equilibrarse.

Hoy comprendo que el descanso verdadero llega después de liberar la energía, no antes. Tumbarme sin moverme, mientras la alerta seguía activa no me permitía relajarme ni dormir bien.

Está comprensión me hace ver, más que nunca, los beneficios de la Haka Maorí.

Respiro … respiro y siento que mi cuerpo ya no está en tensión máxima, me voy notando menos nerviosa a medida que reflexiono, mi cuerpo ya sabe que voy a permitir que la energía se libere de manera consciente, en lugar de quedarse atrapada.

Es como decirle a mi cuerpo: ‘Lo tengo, sé lo que necesito hacer y pronto entraré en movimiento y descarga’, y mi cuerpo responde bajando la alerta.

Estoy feliz. Mi cuerpo simplemente necesitaba expresarse… y por fin lo he escuchado.

Foto de Robert  Stokoe

Compartir

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia web.