Goethe dijo «El talento se desarrolla en lugares tranquilos, el carácter en el tumultuoso curso de la vida»
No te haces una idea de cuánto me ha recolocado leer esta frase, fue leerla y una comprensión infinita acerca de mi propio proceso consciente hizo click en un instante, en todas mis celulas.
No sabría explicarlo con palabras, mi ser no las necesitó para integrar el sentido de como ha sido mi propio camino, pero voy a intentarlo como tantas veces.
No solo se trata de sanar heridas, de liberar condicionamientos, de desarrollar talentos encerrados tras ellos, sino de desarrollar el carácter que no pudo desarrollarse. Muchas veces me he preguntado porque llegué a una paz interna y con los años tuve la sensación de no avance, incluso a ratos me lamenté por sentir que perdía esa paz, pero es que primero había que sentar una base y luego sostenerla en el crecimiento y crecer no se hace en soledad sino relacionándonos con él resto, porque somos seres sociales.
Primero fueron los talentos, después la sanación, luego la forja del carácter y cuando todo se mezcla el camino es largo y la retraumatición es el peligro que se corre; la paciencia, la confianza, la fe y la observación las mejores herramientas. El talento, la herida, la sensibilidad, el vínculo, la reconstrucción personal, el carácter… nada madura aislado de lo demás.
La frase de Goethe lo explica perfectamente, uno se autoconoce en el silencio, pero se relaciona para formar el carácter y eso no es fácil cuando nos deconstruimos de adultos para volvernos a construir, sobre todo porque nuestras relaciones son con otras personas que también necesitan sanarse, liberarse y crecer, ese es el desafío de todos y cada uno. Y no el carácter entendido como dureza, sino como presencia sostenida, como la capacidad de no abandonarte cuando la vida deja de sentirse controlable o armónica, como la capacidad de ser vulnerable sin perder tu centro, tu esencia.
Era algo que pensaba, pero leer esta frase ha logrado una integración en la totalidad de mi ser, una comprensión profunda e inexplicable que suelta la sensación de no avance.
El autoconocimiento puede ocurrir en soledad, pero el carácter necesita fricción humana, necesita realidad compartida, necesita la capacidad de permanecer siendo tú en medio del movimiento de la vida, no es simplemente estar en paz en ti, sino estar en paz en ese movimiento. Es ahí donde aparece otra forma de paz, no la paz del aislamiento interno, sino la del verdadero crecimiento.
Ahora puedo ver que quizá sí estaba avanzando, solo que el crecimiento ya no estaba ocurriendo únicamente en la dimensión silenciosa del autoconocimiento del principio, sino en la dimensión más compleja y humana de encarnar todo eso dentro de la vida real.
La frase de Johann Wolfgang von Goethe me ayuda a abrir una nueva interpretación de la evolución y a soltar una sensación de fracaso que me acompañaba desde hace años. Parece haberme dado permiso para reinterpretar todo mi recorrido desde un lugar mucho más coherente y amoroso conmigo misma, llevándome a observar mis años de proceso desde un lugar más elevado, donde todo tiene un sentido verdaderamente evolutivo y coherente aunque no haya sido lineal.
Hoy siento que dejo de pelear, en todas mis capas, con mi camino y honro mi proceso, hoy siento que empiezo a habitar mi recorrido con respeto en lugar de juicio, gracias Goethe.
Foto de David Gracia en Pexels
FILOSOFÍA EXPERIENCIAL INTEGRAL
Conciencia y consciencia
Fisionaturopatía y Fisioestética
Terapia holística ‘Análisis Quantum’
Terapeuta, Profesora y Coach de Integración Emocional
Investigadora y Escritora del Ser Integral