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PROFUNDIDAD PRESENTE (CAP. 22)

Ya no necesito profundizar tanto, de algún modo siempre buscaba la profundidad en mí y ahora la siento en cada cosa vivida en presencia.

La profundidad está implícita, es parte de lo humano y de la vida y el estado de presencia es profundo en sí mismo.

La necesidad de entender, de dar significado, me llevaba a profundizar, a analizar y a interpretar desde el esfuerzo, hoy siento profundidad desde el ser y el estar en contacto directo con la vida.

Hoy siento el cuerpo como un lugar donde ocurren cosas sin necesidad de traducción inmediata, antes habría querido entender cada una de ellas, darles una historia, una causa, un sentido claro, ahora algo ha cambiado, ya no hago eso y si aparece el impulso, lo veo pasar sin seguirlo del todo.

La mente sigue ahí, activa, con su costumbre de buscar orden, pero ya no es la única voz que manda, no la rechazo, no la peleo, la reconozco. A veces intenta explicarlo todo, a veces quiere unir piezas, a veces quiere calmarme construyendo sentido, pero siento como me atraviesa y no la sigo siempre. Esto es nuevo y al irlo convirtiendo en hábito siento descanso, ya no corro detrás de una explicación, ni intentando cerrar nada dentro de mí y sí algo tiene que ser comprendido se da de forma natural. Hoy ya no necesito convertir todo lo que siento en algo que deba ser explicado y eso elimina presión en mi cuerpo.

Sigo siendo alguien que piensa mucho, que ha pensado mucho, que ha escrito mucho, no renuncio a eso, pero ya no lo necesito todo el tiempo. Puedo usar la profundidad cuando me aporta y soltarla cuando no hace falta, y en ese soltar, no pierdo nada, al contrario, aparece algo más vivo, más simple, más presente. Ahora estoy aquí y eso, por sí solo es suficiente.

Todo tiene profundidad, todo tiene sentido, pero hoy ya no lo busco en todo porque lo que en un momento fue certeza, hoy me desgasta. Era una forma de sostenerme, de no perderme, de encontrar un suelo cuando no veía con claridad, pero no fue un error, fue un camino, porque me ayudó a llegar hasta aquí.

Hoy siento que me sumergí en la profundidad como pude para llegar al fondo de mí misma desde la necesidad de resurgir y que ahora me siento más ligera dentro de ella.

Hoy siento la profundidad como una cualidad inherente de la experiencia cuando estás presente en ella, hay un paso de una profundidad buscada, a una profundidad habitada. Hoy siento que la profundidad no se construye, se permite. Hoy el sentido ya no viene del análisis, viene de la experiencia directa donde estoy presente mientras la vida ocurre.

Foto de Alejandro de Roa en Pexels

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