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MOMENTOS VULNERABLES (CAP. 9)

Hay palabras que sentencian. Hay certezas que dan por vencido. Hay situaciones que podrían ser de otro modo porque nos alejan de la empatía y la humanidad.

No puedo olvidar el cambio. De la serenidad al pánico, de la esperanza a ese miedo abismal que desencaja, de la oportunidad a la derrota absoluta.

Los médicos tienen buena intención, estoy convencida de ello, pero tal vez ser conscientes de que no tienen un resultado absoluto en sus manos y saber que las afirmaciones pueden ser golpes que te pueden condenar, podría ser beneficioso para las personas con problemas de salud.

Considero que ser médico es vocacional, que los médicos de hoy tienen la misma vocación que aquellos que por generar esperanza de vida se vieron juzgados antaño. Entiendo el porqué, de qué de algún modo, se haya llevado la medicina al otro extremo, a decir la verdad muchas veces sin filtro, sin tener en cuenta el perfil psicológico de cada persona.

Recuerdo el diagnóstico al hermano de mi amigo, estaba vegetal y le dieron tres meses de vida, de eso hace más de veinte años y ahí sigue, caminando, hablando, riendo… Los mismos veinte años que otro amigo con metástasis que todavía hoy tiene uno de los mejores sentido del humor que conozco. Recuerdo también al marido de otra amiga, otro cáncer complicado pero sostenido por el amor que hay entre ellos desde hace muchísimos años…

Creo que no hay que afirmar curación y que luego te culpen, pero creo que no hay que sentenciar tampoco; para mí es importante la escucha en todo momento, también a la familia respecto al paciente, que como bien dijo mi cuñada es quien más lo conoce, porque cada uno es un mundo, cada persona tiene un ritmo propio, una forma de sentir y de procesar. Y mientras el ser humano no sea consciente de qué puede sanarse a sí mismo, y exista la necesidad de atender al síntoma como lo único que hay para sanar, sería importante aplicar un poco de psicología y atención personalizada para enfrentar los procesos de salud.

Es sabido que necesitamos una gestión emocional, que no tenemos y hace mucha falta, pero al menos en momentos vulnerables, sería importante tenerlo muy en cuenta, porque comunicar una realidad presente dura, acompañada de una certeza, que no tiene porqué ser absoluta, puede llevarte a un estado de ansiedad que te desgaste y te apague completamente, y que acelere el fin de tu vida.

Foto de Ron Lach en Pexels

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