Hay algo más que estoy empezando a comprender sobre las certezas y es que creo que no las sentimos como ideas, las sentimos como realidad.
Creo que la mayoría de ellas comienzan a construirse muy pronto, a partir de experiencias que vivimos cuando todavía no tenemos recursos para comprender las cosas de otra manera y sobre todo, cuando no tenemos seguridad suficiente para aceptar la incertidumbre.
Me viene al recuerdo una operación de anginas que me hicieron de pequeña. Al terminar de operarme, me dieron una bandeja para que vomitase sangre y me dejaron sola.
Recuerdo también lo que ocurrió cuando tenía 12 años después de que mi madre y mis hermanos hubieran estado en la UCI por meningitis y yo tenía miedo de que me ocurriese a mí. Mi madre me llevó a hacerme un chequeo y la psicóloga le dijo que yo era aprensiva y que no me sobreprotegiese, que si yo decía que me dolía algo no me diese atención. Mi madre le hizo caso y cuando yo le decía que me dolía algo, ella me respondía riendo: ‘A mí me duele el culo’.
Lo recuerdo perfectamente. Dos experiencias diferentes, pero con algo en común, yo estaba mal, yo necesitaba que alguien atendiera lo que me estaba pasando, pero no hubo la respuesta que necesitaba en ningún caso. Quizá entonces mi inconsciente encontró una respuesta: ‘Si estoy mal, a nadie le importa.’
Durante mucho tiempo no pensé conscientemente esta frase. Creo que la vivía. Tal vez era mejor crear una certeza que sostener la incertidumbre de lo que estaba sintiendo. Y así, estas experiencias concretas y otras experiencias tempranas pudieron convertirse en una conclusión general sobre la realidad.
Y ahora entiendo también algo que me ha acompañado durante muchos años, una sensación profunda de estar sola. Quizá aquella certeza haya estado operando también ahí, no necesariamente porque estuviera sola, sino porque había aprendido que cuando estaba mal, podía encontrarme sola con ello y entonces estar sola podía llegar a sentirse como una realidad interna, incluso cuando había personas a mi alrededor que me querían.
Pero hoy puedo ver algo diferente, no estoy sola, hay personas a las que les importo y que están conmigo. Lo que viví de niña fue real, sucedió, pero la conclusión que creo que construyó mi inconsciente a partir de aquello no tiene por qué seguir describiendo mi realidad.
Tal vez ese sea uno de los motivos por los que las certezas pueden tener tanto poder, no sentimos que estamos creyendo algo, sentimos que estamos viendo la realidad.
Foto de Anna Storm en Pexels
FILOSOFÍA EXPERIENCIAL
Conciencia y consciencia
Investigadora y Escritora del Ser Integral
Salud, amor y alma es un espacio de filosofía experiencial personal, nacido de la experiencia vivida, la observación, la reflexión y la búsqueda de sentido.
Aquí comparto experiencias, aprendizajes y reflexiones sobre la vida, el cuerpo, las emociones y la consciencia desde mi propia mirada.
No es un espacio de divulgación médica ni pretende ofrecer diagnósticos o consejos sanitarios. Lo que encontrarás aquí son experiencias y reflexiones personales que invitan a observar, cuestionar y descubrir la propia manera de vivir.