Skip links

UNA CAPA MÁS (CAP. 26)

Hoy he descubierto algo nuevo en mi mapa interno, algo que hasta ahora estaba escondido, un ‘locus de control’ interno defensivo, otro patrón relacional disfuncional.

Había visto mi locus externo, el que me llevaba a proyectar fuera. Había visto también mi locus interno inseguro, aquel que surgió del miedo a que algo me pasara en relación a las enfermedades, y que me enseñó a enfocarme en mí, aunque desde el miedo y la desconfianza.

Hoy comprendo que hay otro locus que actuaba junto a ellos, un locus interno defensivo. Este nació de la experiencia del exceso de control externo, de la sobreproteccion, de crecer sin voz. Su función era proteger mi autonomía frente a cualquier autoridad que pudiera invalidarme. Y lo ha estado haciendo bien, pero también ha sido rígido, porque me impulsaba a rechazar ayuda, a cerrar la puerta antes de que alguien pudiera intentar decidir por mí.

Hoy veo la importancia de desmontar esa capa de defensa si queremos poder elegir libremente cómo actuar y mantener autonomía en cuanto a nuestras relaciones, pero también a saber pedir y recibir ayuda.

Cada vez que alguien me da una indicación, aunque sea bienintencionada, mi sistema lo interpreta como una invalidación, otra vez alguien controlando, otra vez alguien imponiendo reglas, otra vez sé detonan las sensaciones de la niña que no podía expresar nada. La defensiva salta para darme voz y la insegura observa el peligro que podría ocurrir si no hago todo yo sola.

El resultado es un patrón que ahora puedo nombrar, un patrón que me dirije a la autosuficiencia, pero a su vez contradictoriamente a la victimización. Es paradójico porque intento protegerme, pero al mismo tiempo termino cargando sola lo que podría compartirse y me siento víctima sin darme cuenta.

Hoy al ponerle nombre a este locus defensivo, siento que puedo empezar a integrarlo, puedo reconocer su función protectora, agradecerle por cuidar de mí, y al mismo tiempo decidir desde mi adulta consciente qué ayuda aceptar, cómo marcar límites y cómo sostener mi autonomía sin desconfiar de todo lo externo, porque al final este también es un ‘locus de control’ externo disfrazado de interno.

Este descubrimiento me da un nuevo lugar desde el que vivir, no más defensa automática, no más miedo paralizante, no más autosuficiencia, sino una elección consciente que integra mis locus, uniéndolos en un ‘locus de control’ interno funcional que me permita caminar libre, abierta y segura en mi vida y en mis relaciones.

Foto de Mike Bird en Pexels

Compartir

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia web.