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MICRO-TENSIONES (CAP. 30)

Haciendo balance del 2025, como cada año, reconozco que este ha sido un año difícil, pero también un año lleno de aprendizajes profundos.

Como broche de todo el trabajo que he hecho con los ‘locus de control’ a lo largo de estos últimos días del año, he llegado hasta la observación de un último locus muy revelador. Un patrón motor inconsciente fijado en mi rostro, un ‘locus de control’ relacional externo que llevaba emociones codificadas en sí mismo.

Había pasado por circunstancias que me hicieron sentir mal y no podía cambiar mis emociones, a pesar de ver que era otro locus disfuncional por repetición desde la adolescencia. Sentía tristeza, impotencia, frustración, desesperación… sin poder evitarlo, esta vez no se apagaba de forma automática como el resto de locus.

Hice una clase de ‘Exploración Somática’ con Tere Puig de ‘El punto de vista del Cuerpo’ y trabajamos la liberación de micro-tensiones en el rostro. Me pasé toda la clase bostezando sin parar y al terminar me sentía alegre, todas las emociones dolorosas que me habían acompañado hasta el inicio de la clase habían desaparecido y ahí me di cuenta, el locus se había fijado en mi rostro, se había convertido en un gesto automático que me mantenía en el pasado cada vez que se repetían situaciones, un gesto que me atrapaba en él y en sus emociones vinculadas. Después de la clase no había cambiado nada fuera, pero todo había cambiado dentro de mí.

Esto me enseña algo fundamental, un ‘locus de control’ no es solo algo psicológico ni emocional, ni siquiera un patrón que tenga efectos somáticos; va más allá. Puede codificarse en el cuerpo, modificando patrones motores y creando gestos que condicionan mi sentir, pero que se pueden revertir con consciencia y movimiento. Es como cuando alguien tiene los hombros encorvados por falta de autoestima, el cuerpo mantiene un patrón que refleja y refuerza la emoción que lo sostiene, pero simplemente alzar la cabeza y el sentir cambia, el gesto modifica el estado anímico.

Hoy siento que mi rostro ya no sostiene sufrimiento antiguo, que mi cuerpo está recuperando su capacidad de respuesta adulta, consciente y plena, y además se que si vuelve a suceder ya se que hacer porque simplemente es un automatismo.

Cierro este 2025 con la certeza de que puedo vivir y sentir desde mi centro de forma funcional, independientemente de lo que ocurra fuera, si estoy alineada integramente con el momento presente.  

Foto de Cottonbro Studio en Pexels

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