Hoy tengo un nuevo capítulo que escribir y es de esos en los que me preguntó si seré capaz de expresar todo lo que siento.
El inicio ha sido despertar con mi mano izquierda dormida, preguntarme porqué y que la respuesta fuese que se sentía aplastada. Para mí la mano izquierda está relacionada con recibir o con la falta de ello, ese ha sido el punto de partida, después todo se ha ido desplegando hasta llegar donde tenía que llegar.
Sobre todo desde que soy más consciente, he creído que mis necesidades también importan, de hecho lo tenía como algo obvio que ni siquiera me planteaba, pero hoy me he dado cuenta de que era algo que no estaba integrado corporalmente.
En mis creencias relacionales no lo estaba, aunque yo lo sintiese en mi mente, en mi corazón y en mi alma, en mi cuerpo seguía operando un locus de control somático que decía que mis necesidades no importaban, lo cual me llevaba a vivir en una impotencia crónica que hoy he podido ver con claridad.
Si hago, mis necesidades no se cumplen por mucho que me esfuerce, pero por otro lado siento que depende de mí que se cumplan, resultado: Impotencia. Si dejo de hacer, si suelto y fluyo tampoco se cumplen, resultado: Impotencia. Pero no se trataba de intención, ni de voluntad, ni de acción o inacción, sino de creencia profunda fijada en mis células: «Mis necesidades no importan»
¡Pues sí importan! A mí me importan. Así que lo íntegro y suelto la impotencia de mi cuerpo y la necesidad de hacer o dejar de hacer nada al respecto y sigo viviendo, y sigo caminando y sigo paso a paso con algo más de ligereza…
Foto de Alexa Kei en Pexels
FILOSOFÍA EXPERIENCIAL INTEGRAL
Conciencia y consciencia
Fisionaturopatía y Fisioestética
Terapia holística ‘Análisis Quantum’
Terapeuta, Profesora y Coach de Integración Emocional
Investigadora y Escritora del Ser Integral