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INTEGRIDAD (CAP. 30)

ENCUENTRO CON TU NIÑA CREADORA
SEMANA 5 DÍA 4

Después de la caída en cuenta del sufrimiento de no sentir un espacio propio y de liberar todo lo que ahí había a nivel emocional, he hecho una clase de Yoga Orgánico con Ivet donde hemos trabajado la pelvis, que es precisamente donde se refleja nuestro lugar en la vida, y el abdomen, y he sentido más espacio físico también, ha sido como si me hubiesen arrancado una sanguijuela muy pesada de la zona desde la pelvis hasta la boca del estómago que es donde se halla nuestro centro de poder; de madrugada el dolor se ha hecho físico pero era importante soltarlo, aunque desconectándome de la mente y con la ayuda del Atma Bujam, el Om y la respiración ha sido bastante rápido; el dolor y presión en ojo y oído izquierdos por mi percepción de no sentirme vista ni escuchada; la garganta que me habla de no expresar, de no entender nada y de la necesidad de perdón; el dolor en mi estómago que me dice que no digiero lo que vivo y el ardor de mi esófago que une ambos Chakras, pasando por el corazón que me recuerda mis sentimientos reprimidos, han desaparecido.

Uno de los patrones que más sufrimiento me ha causado siempre y más me ha sacado de mi centro, el que no me ha permitido sentirme integra, entendiendo integra como completa, entera, ha sido no poder entender el comportamiento variable de los demás hacia mí; ahora sí, ahora no, ahora te adoro, ahora no sé quién eres, alguna vez lo he comentado de hecho.
Hoy, aquí y ahora, en mi espacio, desde mi espacio, desde la habitación azul de esa niña que por fin sintió que era suya y que me mostró orgullosa su escritorio, soy consciente de que sin importar el momento del otro, porque también es humano y puede ser variable, yo me siento integra, empoderada en mí misma, y es en mí donde puedo darme cuenta de si lo que hago o lo que digo está bien para mí en base a mis valores y a mis creencias, donde me doy cuenta de porqué camino voy y por el que quiero continuar transitando porque mi malestar, incomodidad y culpa son mis guías, entendiendo culpa en este caso, no como castigo sino como alarma de que por ahí no es; también me doy cuenta de qué ya no había un patrón que sanar, tan solo retomar la integridad que nunca perdí.
El malestar no es quien me desempodera, quien hace tambalear mi integridad; me puede descentrar mi sentir, mi dolor físico me puede sacar de mi eje, pero desde la integridad de ser yo; la confusión mental que se crea al pretender saber qué siente el otro la suelto porque no me corresponde, poniendo la confianza y la seguridad en que cada uno de mis pasos puede volver a llevarme a mi propio equilibrio, sin la necesidad de que sea el otro o cualquier situación externa lo que me complete.

Carmen mil gracias porque ese ‘desatar nudos’ ha deshecho el más gordo que tenía, un abrazo para todas desde la totalidad de mi Ser.

Gracias también a Ivet y a ‘El punto de vista del Cuerpo’.

Foto de Brett Jordan en Pexels

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