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PORTAL DEL LEÓN (CAP. 12)

Hoy es 8 del 8, los expertos lo llaman el Portal del León, un portal energético de gran apertura de consciencia, un portal de revelaciones internas, y a mí se me ha revelado algo importante.

No es casualidad que este sea el capítulo número 12, en numerología angelical significa armonía perfecta, nos habla de esforzarnos y cambiar las cosas cuando vivimos en discordia.

Estos días he estado lidiando de nuevo con la cruz de la soledad; creo que al final es una cruz que todos llevamos a cuestas en este planeta de tercera dimensión, que también según los expertos hoy asciende a quinta. La quinta dimensión es precisamente aquella en la que habiendo soltado nuestros miedos, nos sentimos en comunión y en comunicación con lo más profundo de nosotros mismos, de la vida y del mundo (esto último lo he escrito con el texto predictivo).

Ayer pensaba que igual que el Premio Nobel de Economía John Forbes Nash, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, convive con sus alucinaciones auditivas hasta el final de sus días en ‘Una mente maravillosa’, tal vez yo tendría que convivir para siempre con los dos personajes que mi mente ha creado, una parte construida a partir de esa niña herida, miedosa que no ha crecido y es como una adolescente que no quiere salir de la sombra y que es quien crea mis resistencias porque no se siente atendida y que choca siempre con la otra parte, esa mujer altruista, generosa, que siempre piensa en el mundo entero y a la que todo le parece bien, pero que se olvida de sí misma en muchos momentos y en el fondo se siente un fracaso, y que nació con mi despertar. Luego estoy yo, la persona que las observa a ambas y que poco a poco va ganando terreno presente y espacio sostenido en el Ahora, que es el momento creativo, el único momento donde habita nuestra capacidad creadora, el único lugar donde podemos crear pensamientos, experiencias… como dice Enrique Simó de ‘Brahma Kumaris España’ en ‘Hacer lo grande pequeño’, una meditación muy bella. https://youtu.be/OC9dOe25hg0

Ayer precisamente hice un ejercicio entre ambas ‘Ni tu eres tan malo, ni yo soy tan bueno’, Shivagam lo propone para hacer un trabajo interno con las personas con las que podamos tener conflictos, yo me lo apliqué a mí misma y fue muy fructífero; trabajé la toma de consciencia y el perdón entre ambas partes y logré más silencios; creo que era un preludio importante antes de la gran revelación de hoy.

Hoy me he dado cuenta de porqué mis personajes no se iban, hoy soy consciente de que pasaba lo mismo que con mis amores pasados, no los suelto y hay un sentido en no soltarlos, en no soltarlas, si las suelto me quedo aún más sola y eso le da vértigo a esas partes que quieren vivir sujetas, me doy cuenta de que ese era el fin de ambos personajes aunque sus intenciones fuesen distintas, estar atadas a los demás, de un modo u otro, estar atadas también a mí para no estar solas, en el fondo eran mis profundos miedos inconscientes los que las dirigían a ambas, esos miedos a la soledad física que aún pululaban creados por las experiencias del perderasta, de los atracos a punta de navaja y del violador frustrado, también por esa soledad existencial de la que hablaba y de la que un día me hice consciente.

La soledad, esa gran cruz de mi vida, es la que nuevamente llevaba la batuta, pero hoy puedo verlo todo con una claridad asombrosa, tan clara como la luz del sol que acaba de entrar por mi ventana iluminando la estancia completamente.

No acababa de entender el sentido del aislamiento al que me había ido conduciendo mi alma, hoy lo comprendo como algo absolutamente necesario para encontrar mi seguridad, mi paz y mi estabilidad interior, aunque paradójicamente siempre me haya sentido salvada por los demás en muchos momentos, algo también necesario, somos seres sociales. Como dijo Ernesto Sabato en ‘La Resistencia’: «Cuando somos sensibles, la cercanía con la presencia humana nos sacude, nos alienta, comprendemos que es el otro quien siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos, es por que otros nos han ido salvando la vida, incesantemente».

Como dice resumidamente Alexander Poraj, Maestro Zen con el que voy a hacer un taller para ‘Relaciones Tóxicas’ la semana que viene, un despertar de consciencia sin estabilidad mental, sin la estructura del ‘yo’ construido o establecido, donde la consciencia se organiza de forma compleja, algo a su vez necesario para la cotidianidad, podemos enfermar; yo lo he entendido como lo que te comenté que me había pasado a mí, que se mezclaron mi espiritualidad y mis filtros inconscientes y me retraumaticé. A mí la llamada, el despertar, me vino sin buscarlo y realmente llevo estos 22 años, desde aquel día, buscando esa estabilidad mental e interna; todos estos años he sido consciente de que no estaba bien del todo, aunque eso sí, mi parte presente, en paz, segura, estable y observadora ha ido creciendo día a día. https://youtu.be/b6iKRy8LYUU

Este es mi regalo en el día del Portal del León, que también es el Portal del Corazón. El mensaje del León es el coraje y la fuerza para superar dificultades y obstáculos, también poder superar el fantasma de la cruz de la soledad, porque realmente no estamos solos nunca aunque no lo sepamos o no podamos sentirlo, yo sí lo sentí aquel 20 de marzo del 2000 y ese ha sido mi faro, la brújula de mi corazón. Hoy se abre un nuevo camino de la mano de la soledad abrazada desde el amor, de mi depende si suelto o no del todo, yo elijo aquí y ahora siempre.

Acabo de leer algo que escribí hace nueve años, aquí la niña creadora y la mujer de corazón altruista y espíritu guerrero iban de la mano, aunque a día de hoy se hubiesen convertido en una adolescente rebelde y una mujer frustrada, me alegro de haberlas abrazado a ambas, un día ellas abrazaron mi soledad y luego me tocó sostenerlas, la vida puede ser una gran paradoja.

«He vivido experiencias mágicas, que jamas hubiese soñado. He pasado por pesadillas que nunca hubiese podido llegar a imaginar. Pero hoy todo lo menos bueno se ha borrado de mi mente y solo quedan las huellas de bellos momentos que merecen la pena ser recordados hoy y siempre. Hoy puedo decir que me amo con total intensidad, que se quien soy y cual es mi propósito, y que este amor solo me conduce a todos los demás. No voy a cesar en el intento de poner mi granito de arena para ayudar a construir un mundo mejor que el que tenemos hoy día, y que se que entre todos es posible. Dicen que soy una soñadora, sí ¿y qué? Se que tan solo nos hace falta consciencia, confianza, coraje, y una voluntad llena de Amor para lograrlo… mucho mucho Amor.»

Contar, compartir mi evolución, mis pasos en todos estos años, ha sido el propósito que escuché en mi alma aquel día en el cambio de milenio y aquí sigo.

Foto de Jose Almeida en Pexels

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