Te hablé hace unos años del ‘locus de control’, la última luna del año le ha dado un nuevo giro a mi forma de verlo.
El ‘locus de control’ es la forma en la que interpreto por qué me pasan las cosas, si creo que dependen de mí, es interno y si creo que dependen de factores externos, como la suerte o los demás, es externo.
Cuando mi locus es externo, siento que no tengo mucho poder sobre lo que ocurre en mi vida, que no tengo la capacidad de cambiar nada, lo cual me puede llevar a vivir sintiéndome inseguro, frustrado, impotente, incluso un fracaso como persona.
Es necesario salir del estado de alarma crónico del sistema nervioso para soltar todos nuestros condicionamientos ligados a la supervivencia, pero también es necesario soltar el miedo que nos produjeron los acontecimientos que afectaron a nuestro sistema nervioso, porque aunque ya no vivamos en alerta, ese miedo nos puede llevar a tener un ‘locus de control’ externo que nos sigue haciendo poner el foco fuera de nosotros.
Puedo meditar, puedo testar como me siento, puedo centrarme en mí y dejar de proyectar en los demás, pero necesito revertir verdaderamente mi ‘locus de control’, necesito habitarme.
No se trata de no sentir para estar bien, si suceden cosas que duelen hay dolor, si sufro una perdida estoy triste… no se trata de estar todo el día ‘happy’, sino de estar con lo que hay sin tratar de cambiarlo.
El ‘locus de control’ es la percepción que se genera en las primeras etapas de la vida a través de las experiencias tempranas y del aprendizaje social y es parte de nuestra personalidad. ¿Qué nos lleva a poner nuestro ‘locus de control’ fuera de nosotros? El miedo a vivir que se instala cuando a un niño o a un adolescente le han pasado cosas difíciles de digerir. Nuestro patrón de personalidad entonces se enfoca en que la seguridad viene de lo externo, y ahí nace el control disfuncional, ahí se gesta el ‘locus de control’ externo. ‘Si lo de fuera está bajo control yo me mantengo seguro’, esa es la creencia y es ahí donde entregamos nuestro poder personal, es ahí donde nace la proyección en el otro y también la suposición.
¿Qué cual es el nuevo giro que he visto porque esto ya lo sabía y ya lo iba aplicando a mi vida? Que a pesar de creer que había revertido mi locus, que en cierto modo era así, seguía enfocada en lo externo, porque aunque yo fuese consciente de la importancia de habitar en mí, mi locus tenía una meta, si yo estoy bien, si yo estoy en paz, si yo me sano… empezarán a pasarme cosas buenas, y eso es locus externo realmente.
Caminar centrándome en mí para tener abundancia, oportunidades, éxito profesional, pareja… sigue siendo poner el ‘locus de control’ fuera de mí, un locus acompañado de exigencia interna además, un locus que al igual que el locus totalmente enfocado en lo externo, nos puede llenar de frustración e impotencia, porque está basado en conseguir un fin externo.
Lo que comento no significa que no podamos tener deseos, sino que el ‘locus de control’ no es eso, todos nuestros deseos son pasos, decisiones, elecciones, el ‘locus de control’ es otra cosa.
Un verdadero ‘locus de control’ interno es estar en mí con lo que hay sin tratar de controlar nada externo, es descubrirme en cada paso.
Un ‘locus de control’ interno auténtico es un estado de presencia, no un medio para conseguir resultados externos.
El ‘locus de control’ interno no busca sentirse bien, busca habitarse, aunque lo que haya sea incómodo.
‘Trabajarme para que la realidad cambie’, ‘sanar para atraer’, ‘estar bien para manifestar lo que yo quiero’… Todo eso es ‘locus de control’ externo disfrazado de interno. Un locus interno legítimo no es un instrumento para manipular la vida, sino un modo de existir en ti.
Es muy liberador soltar el control y alinearse con un poder interno lleno de presencia y capacidad de sostener tanto lo que pasa dentro como lo que pasa fuera, sin depender de lo externo. Y no es fácil, ni inmediato, pero es tranquilizador conectar con esa autoridad serena y coherente del propio centro que permanece incluso cuando el mundo se sacude.
Foto de Melquizedeque Almeida en Pexels
FILOSOFÍA EXPERIENCIAL INTEGRAL
Conciencia y consciencia
Fisionaturopatía y Fisioestética
Terapia holística ‘Análisis Quantum’
Terapeuta, Profesora y Coach de Integración Emocional
Investigadora y Escritora del Ser Integral