Durante mucho tiempo, cuando veía la posibilidad de que una relación creciera, me entregaba por completo, fuera una amistad, una historia de amor o cualquier vínculo importante para mí, creía que amar era no rendirse y seguir luchando, aunque el camino dejara de recorrerse por los dos.
Hoy siento que el corazón funciona de otra manera, el corazón no solo ama, también escucha. Escucha lo que uno siente y también lo que las personas le van mostrando con su forma de estar en la relación. Escucha el interés, la distancia, la presencia, el silencio, el cuidado y también la falta de él, y cuando escucha con calma, va comprendiendo sin necesidad de que la mente invente respuestas para sostener una posibilidad.
Me doy cuenta que no hace falta obligarlo a dejar de sentir, pero tampoco obligarlo a seguir sintiendo. Si un gesto de cariño nace de mí, lo doy con libertad, y si un día me nace guardar silencio, guardo silencio, no porque me esté protegiendo, sino porque es lo que el lenguaje del corazón quiere expresar en ese momento más allá de la mente que todo lo quiere controlar, es lo auténtico de ese momento. Es importante confiar en como actúa el corazón cuando escucha con honestidad.
Creo que el verdadero sufrimiento del corazón se genera cuando lo forzamos a hacer lo que no siente o cuando le impedimos expresar lo que sí siente, creo que ninguna de las dos cosas le hace bien porque lo aleja de su naturaleza. Creo que si permitimos expresarse al corazón desde su propia voz sucede algo muy hermoso, el corazón no se rompe ni se apaga, simplemente va bajando el volumen de sus latidos hacia aquellas relaciones donde ya no encuentra el mismo eco. Lo hace despacio, con una sabiduría que no necesita luchar ni huir, una sabiduría que tampoco juzga los ritmos y las decisiones de los demás.
Cada día estoy más convencida de que el corazón no sabe dejar de amar, sabe transformar el amor hasta encontrar la forma que la realidad puede sostener.
Quizá el amor propio sea precisamente eso, confiar en que el corazón sabe amar, y que amar también es saber escuchar, respirando la realidad.
Foto de Vie Studio
FILOSOFÍA EXPERIENCIAL INTEGRAL
Conciencia y consciencia
Investigadora y Escritora del Ser Integral