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SOÑAR INSPIRA (CAP. 13)

He estado reflexionando a raíz de un comentario de mi amigo Salva en ‘Vivir lo que existe’, y se lo agradezco mucho porque me ha ayudado a recolocar un poco más lo que quería expresar.

Que nuestra mente construya certezas para huir del sufrimiento no es lo mismo que soñar.

Soñar es parte de la vida. Podemos soñar, anhelar, tener objetivos y metas, y abrirnos a posibilidades que todavía no existen; soñar abre, inspira, da dirección, ilusión, movimiento.

Pero podemos caminar hacia una posibilidad sin saber si llegará a convertirse en realidad, y creo que en la intención reside la diferencia entre soñar y crear una certeza.

¿Desde dónde estamos soñando? ¿Desde la inspiración de construir una realidad que deseamos vivir? ¿O desde la necesidad de huir de una realidad que nos hace sufrir?

A veces podemos necesitar tanto que algo ocurra que nuestro sueño deja de ser una posibilidad y en su lugar generamos una certeza que si no se llega a cumplir nos puede llenar de frustración. A eso me refiero.

No necesito convertir un sueño en una certeza para poder vivir. Puedo tener objetivos y metas y caminar hacia ellos sin convertirlos en certezas; puedo vivir lo que existe y, al mismo tiempo, seguir soñando con lo que puede llegar.

Tanto soñar como desmontar certezas amplían el campo de las posibilidades. Soñar nos permite abrirnos a posibilidades que todavía no existen y desmontar certezas nos permite volver a abrir posibilidades que habíamos cerrado.

Soñar abre, generar certezas cierra.

Puedo vivir sin saber y aún así crear.

Foto de Andrea H. B. en Pexels

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