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LA VIDA MEDITATIVA Y LA VIDA CONTEMPLATIVA (CAP. 14)

Siempre he pensado que estoy logrando vivir una vida bastante meditativa en lo cotidiano, una forma de vivir con atención plena.

Cuando hago algo, estoy en lo que hago. Si estoy comiendo, estoy comiendo, si estoy bailando, estoy bailando, si estoy hablando con alguien, estoy hablando con esa persona; no estoy pensando constantemente en lo que viene después, estoy ahí, presente en la acción.

Pero también existe otra forma de estar presente, quizá más silenciosa, la vida contemplativa.

Logré estar mentalmente en silencio al trabajar con los pensamientos automáticos, después logré dejar de sentir sufrimiento emocional con la integración emocional, ahora he estado calmando el sistema nervioso y sus reacciones con la somática, y ahora empiezo a descubrir que desmontar certezas también me está ayudando a estar de una forma más contemplativa, porque cuando hay menos necesidad de controlar, porque cuando dejamos de interpretar, de suponer, de anticipar, también hay menos ruido. Y cuando hay menos ruido, hay más espacio para estar.

En la naturaleza me ocurre con bastante facilidad, puedo estar allí y simplemente estar, no necesito buscarlo, no necesito conseguirlo, se da. Tal vez esta observación de las certezas me ayude en lo cotidiano porque el silencio va ganando espacio.

La vida meditativa ha sido un trabajo de reaprender a estar presente. La vida contemplativa quizá sea lo que aparece cuando cada vez hay menos ruido que me saque de ese presente.

Foto de Kelvin França en Pexels

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