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ABRIGO (CAP. 4)

Después de escribir sobre ‘lo seco’, Carmen me dijo unas palabras que me dejó sin palabras, valga la redundancia, y llenó de aliento mi alma, gracias por ellas de todo corazón.

«Maravilloso.
Cuánto me transmiten tus palabras llenas de sentido y sensibilidad, a mí me hacía mucho daño la sequedad aunque ya no, bueno solo un poco, lo que se cuela por las rendijas. He ido entendiendo que tras la sequedad hay miedo, dolor, prejuicios, y tantas cosas… a veces también falta de emoción. La vida es paradoja y da muchas vueltas, de repente esa persona tan seca sonríe al atardecer y la sequedad se evapora. En algunos casos, la sequedad se cronifica y si se junta con el frío se convierte en helada y a veces esa helada nos parte el corazón. A veces toca maternarnos, ser nuestra madre, amiga, apoyo y seguir nuestro camino a pesar de la sequía y las heladas. Sin embargo, demasiado corazón trae sus regalos y uno es la fuerza para transitar la vida a pesar del frío y la sequía.»

Cuanto más te leo más me emociono y más me abriga la luz de tus palabras querida Carmen.

Foto de Ali Karimiboroujeni en Pexels

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