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PIEDRAS (CAP. 16)

El otro día hice una sesión con Tere Puig y sentí que había una reorganización corporal importante. En días sucesivos sentí falta de energía y mucho cansancio, entendí que algo había emergido y le pregunté al cuerpo, la respuesta fue que mi páncreas estaba muy bajo de energía, así que ayer volví a hacer una sesión con Tere enfocada en el páncreas.

En las sesiones de somática, entre otras cosas, trabajamos con metáforas, la somática nos habla de como está nuestro cuerpo con todo lo que lo atraviesa, y las metáforas son el lenguaje por el cual el cuerpo nos comunica que es lo que está sintiendo, de un modo entendible para nosotros, porque adapta el mensaje haciendo una asociación con las cosas que conocemos y que se asemejan de algún modo a nuestro sentir corporal.

En la sesión sentí que estaba sostenida por dos piedras, una era relativamente pequeña, pero había una muy grande que llevaba en mi espalda mucho tiempo aunque yo no era consciente. A través del trabajo guiado por Tere, pude poner consciencia de que no necesitaba esas piedras para sostenerme, mi cuerpo entendió que mis huesos podían sostenerme.

Esas piedras estaban en mi cuerpo energético, todos tenemos un cuerpo energético idéntico al cuerpo físico, que es lo primero que se ve afectado antes de que el cuerpo físico se vea dañado, y aunque creo que estaban a punto de densificarse, pude disolverlas y entregarlas a la tierra. A la larga estoy segura de que se hubiesen densificado y mi cuerpo se hubiese quedado rígido.

Esta madrugada me he despertado con una revelación muy sorprendente, el material con el que estaban construidas las piedras era orgullo, he sentido que a falta de base de sostén en los huesos, era lo único que podía sostenerme en mi adolescencia. La piedra más pequeña estaba hecha de orgullo consciente, era más reciente y pude romperla al inicio de la sesión, pero esa losa que pesaba muchísimo me costó soltarla.

Ver esto me ha recordado un trabajo que hice hace un tiempo de las fases de la luna. Observando el sentir de aquellos días, vi que si me sentía con orgullo el cuerpo se mantenía fuerte y si soltaba el orgullo entraba en un estado de depresión; de algún modo ese orgullo era necesario para sobrevivir, pero a la larga me estaba llevando a perder la dulzura y me empujaba a la rigidez.

Justo antes de ayer hice un trabajo interno reflexivo soltando mucho orgullo, supongo que eso hizo posible soltarlo también del cuerpo. Y ahora que pienso… yo ya tenía la sesión de páncreas programada con Tere desde la semana pasada, seguro que mi cuerpo ya lo sabía, el cuerpo lo sabe todo, eso dicen y esto me lo confirma.

Agradezco mucho a Tere su enorme labor, y por supuesto a la tierra por recoger esa energía pesada que le entregué, realmente nunca estamos solos.

Foto de Rod Shelley en Pexels

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