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LA ABSURDA ESTUPIDEZ HUMANA (CAP. 24)

No importa quien esté arriba, al final todos son lobos con harina en las patas. Información a medias, desinformación… el caso es que quien sale perdiendo siempre es el pueblo; siempre fue, siempre es y siempre será así en las guerras, los intereses de cuatro, pagados por todos los que siempre están a favor de la paz, es triste pero es totalmente cierto y duele en lo humano por muy hermanos que seamos todos en el alma.

Recuerdo siempre a mi abuelo, el hombre más pacífico que haya conocido obligado a coger un arma en una guerra que ni pidió ni quería ¿su alternativa? o matas o haces que matas, o te matamos.
Hoy día nos quejamos de todo, de nuestra falta de libertad, pero no hay que retroceder demasiado en la memoria porque además está vigente y presente en muchas partes del planeta por mucho que no esté frente a nuestros ojos, para ver quiénes sí tienen razón para la verdadera queja.

Jamás me pondré del lado de nadie en una guerra, estoy del lado de la paz que habita en los corazones, que tanta falta hace y que la mayoría queremos. No me gusta la guerra por supuesto, pero ninguna, ni la cotidiana, ni la informativa, ni la bélica, ni la bacteriológica, todas me parecen absurdas y estúpidas y me producen impotencia, y no es algo que me guste sentir la verdad, es demasiado penoso.

Respiro y lanzo al aire la pregunta ¿qué solución tiene todo esto?… sólo escucho un Silencio que me abraza fuerte y lleno de amor y que responde por sí mismo…

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